Ahora cuando paso por
jueves, 17 de abril de 2008
El río Manzanares
domingo, 13 de abril de 2008
El sueño
Empecé a salir con él hace sesenta años, toda una vida, dicen que la felicidad no la tienen muchos, yo soy muy afortunada, aunque no te das cuenta de ella, solo cuando te falta. Años de privaciones, siempre trabajar, ayudar a todos sin esperar nada, tener salud, ver crecer a mis hijos y formarse, estudiar eso era mi obsesión, lo han hecho, y también mis nietos y me siento orgullosa de todos, eso es la felicidad, aunque no te das cuenta, qué pena que él no pueda verlos. Yo estoy activa todo el día y no paro ni un minuto, así que cuando llega la noche estoy muy cansada y me acuesto temprano, pero os diré un secreto, sueño todas las noches con él, son sueños apacibles, no discutimos, yo le cuento los problemas y él con esa bondad de siempre debe decirme lo que debo hacer, porque lo que de noche veo negro de día lo veo claro, esto es la felicidad aunque no me dé cuenta.
martes, 1 de abril de 2008
Mi coche Mercedes II
Hoy estamos todos reunidos, hemos comido aquí en mi casa. No paro de ver lo guapos que son mis nietos y lo mayores que están, da gusto oírlos hablar, qué chispa deben tener, viendo como ríen todos, digo viéndolos, porque yo no los oigo, se partían de la risa con mis cosas. Me pide mi hijo la hoja en que escribo mi página, digo: no he escrito nada, no estaba inspirada, quería escribir sobre mi coche Mercedes de la clase A, y mi hijo me dice, pero mamá si eso ya lo has escrito, voy a tener que dejar de escribir porque cualquier día repetiré lo que ya he escrito.
miércoles, 26 de marzo de 2008
El inquilino
El inquilino que nos había alquilado la casa ha resultado un indeseable, no se puede ser tan malo, después de forzar las nuevas cerraduras se ha llevado todos los grifos de la casa, los lavabos, el aire acondicionado, la placa vitrocerámica, el horno, ha estropeado las persianas y ha pintarrajeado las paredes, en fin que he tenido que ir a comisaría y dar parte. Esto ha sido para grabarlo, como cada día estoy mas sorda no oía al agente, y le dije que quería denunciar un robo, y creía que debía ser el inquilino, quien sino me podía hacer tanto daño, pero que no quería que constara dicho señor porque le tengo miedo (la mujer le ha abandonado llevándose a los hijos a una casa de acogida por malos tratos).
El policía: ¿así que le tiene miedo?
Sí, porque me ha amenazado,
¿Y que le ha dicho?
Pues mire como soy muy sorda no lo he oído.
Mi coche Mercedes
Mi coche me da muchas satisfacciones, me he acostumbrado a ir a todas partes con él, he probado el transporte público, pero no tengo suerte y el autobús tarda una eternidad, después en el metro me suelo perder y salir por la puerta que no es, ya sé que contamina, por eso suelo parar el motor cuando estoy estacionada. Mi nieta Ana Celia se ha ido a vivir a la calle Fuencarral, los madrileños sabemos lo que es en hora punta, pero yo a pesar de eso me meto en el “mogollón” para vera a mi nieta. Este coche, un Mercedes de la clase A, me ha salido muy malo, me gasto buena parte de mi pensión en arreglos, pero no me planteo la vida sin él. Me siento bien conduciendo, libre, suelo cantar y pensar cuando viajo en mi coche, también trabajo llevando niños al colegio pero lo que gano no me da para tantas averías, me gustaría que esta página la leyeran los de
lunes, 24 de marzo de 2008
Carta para mi hermana Cari, para quien quiera saber de ti.
Ya sé que ya no estás, como me gustaría tenerte todavía, tú has sido mi hermana del alma, casi mi madre, cuando yo nací ya tenías dieciocho años, casi ya eras maestra, lo que has sido siempre, la enseñanza fue lo que más te gustaba y por eso eras una maestra ejemplar muy estudiosa y lista, estabas a la última en conocimientos pedagógicos y muy avanzada para aquella época, eras nada menos que maestra del Instituto Escuela, amiga de Ángeles Gasset y de Gimena, de los hermanos Ontañón, todo te lo he oído contar, a mí me metiste muy pequeña en ese colegio y todavía recuerdo muchas cosas de aquel tiempo, mucho me has enseñado todo cuanto sé. Maldita guerra que nos frustró a las dos. Han pasado tantos años desde que ya no estás, pero las personas como tú no mueren, siempre están aquí. Yo te siento muy cerca.
El campamento
Sería en el cuarenta, no teníamos nada, mi madre se las ingeniaba para poner un plato en la mesa. Aquel verano los niños que se alistaban a la falange los llevaban a campamentos de verano, al menos uno que estaba en esa edad podría comer durante un mes. Mi hermano Juan había estado enfermo y pensó que le vendría muy bien, él no quería ir, decía, yo soy de