Aquella ceremonia del huevo era para recordarla siempre. Era por el año 40, no había comida, no había nada. Mi hermana Rosa vivía lejos de nuestra casa y tenía gallinas, mi hermano Pedro que siempre ha sido muy hábil de vez en cuando le cogía un huevo y se lo guardaba en el bolsillo de los pantalones, hasta que un día se rompió el huevo y claro, mi hermana descubrió el pequeño robo, ella nos quería, pero no se enteraba del hambre que pasábamos y a nosotros no nos gustaba pedirle nada y ella con tanto trabajo se le olvidaba darnos de merendar, pues aquellos huevos eran un acontecimiento. Mi madre decía, el huevo es para papá, que es el que trabaja y está muy cansado, así nos poníamos alrededor de la mesa para acompañarle, él ponía el huevo pasado por agua en una huevera y hacía una torre con pan hecho tiritas, iba mojando el pan y repartiéndolo entre todos nosotros, no me acuerdo bien, pero creo que él no lo probaba.
viernes, 30 de mayo de 2008
martes, 27 de mayo de 2008
Cabo de Palos

martes, 6 de mayo de 2008
La posguerra
Cuando volví de Barcelona en el 39 tenía nueve años. Madrid era un desastre y mi casa también, recibí un gran impacto, el cambio fue muy brusco, en Barcelona era la niña mimada de mis tíos, que los quise como a mis padres, de mi perrita Pitusa y aquí casi nos la hubiéramos comido del hambre que había. Yo era la sombra de mi hermano Perico, tres años mayor que yo, pero parecía el doble por lo sagaz y lo listo que era, siempre hemos estado muy unidos hasta hoy. Salíamos a buscar cosas que valieran para vender, los casquillos de las balas los pagaban bien y nos íbamos hasta donde estaban las trincheras y rebuscábamos, veníamos cargados con todo lo que podíamos traer, un día encontró un casco de soldado y lo cogió, al volverlo había una calavera dentro, esto nos dio repelús pero habíamos visto tantos bombardeos en Barcelona con casas derrumbadas, estando nosotros en el portal y sacando los muertos a trozos que lo de la calavera no nos dio tanta impresión.
Entre tanta porquería cogimos la sarna y recuerdo a mi hermana Cari lavándonos en la pila pues la casa no tenía baño. Mi hermano Juan que tenía seis años cogió el tifus, el médico dijo que había que llevarlo al hospital de infectados, la madre se negó y se las arregló, no sé como, para aislarle en una casa pequeña, recuerdo debía ser verano pues pasábamos el día en la calle y fue una época muy feliz, sin comida pero contentos y siempre cantando. Ahora pienso en lo que debieron sufrir los padres, con tantos hijos, éramos entonces siete por que Rosa se había casado antes de la guerra, ya contaré otro día cosas de ella.
domingo, 20 de abril de 2008
Esto es para mis hijos
Cuando murió papa me sentí hundida, pensé que ya no tenía nada que hacer aquí y lo tenía muy claro. Solo era sentarme y no comer ni beber, ya había antecedentes en la familia, contaba mi madre que su abuelo lo hizo, después ha habido varios de la familia que dicen hasta aquí. A mí se me pasó esto de la cabeza, pronto pensé en mis hijos y nietos y la faena que les hacía perder a los dos, ahora me doy cuenta que les hago falta y aún sirvo para algo yo entenderé cuando sea el momento y comprenda que ha llegado la hora. Siempre recuerdo una película que vi de las costumbres de los esquimales, me impresionó mucho, la madre cuando pierde los dientes y no puede trabajar con ellos empieza a caminar en la nieve hasta caer, ellos lo hacen como una costumbre, lo ven natural, yo entonces no lo entendí, tampoco lo de la silla, pero el tiempo te hacer ver las cosas de otro modo.
jueves, 17 de abril de 2008
El río Manzanares
Ahora cuando paso por
domingo, 13 de abril de 2008
El sueño
Empecé a salir con él hace sesenta años, toda una vida, dicen que la felicidad no la tienen muchos, yo soy muy afortunada, aunque no te das cuenta de ella, solo cuando te falta. Años de privaciones, siempre trabajar, ayudar a todos sin esperar nada, tener salud, ver crecer a mis hijos y formarse, estudiar eso era mi obsesión, lo han hecho, y también mis nietos y me siento orgullosa de todos, eso es la felicidad, aunque no te das cuenta, qué pena que él no pueda verlos. Yo estoy activa todo el día y no paro ni un minuto, así que cuando llega la noche estoy muy cansada y me acuesto temprano, pero os diré un secreto, sueño todas las noches con él, son sueños apacibles, no discutimos, yo le cuento los problemas y él con esa bondad de siempre debe decirme lo que debo hacer, porque lo que de noche veo negro de día lo veo claro, esto es la felicidad aunque no me dé cuenta.
martes, 1 de abril de 2008
Mi coche Mercedes II
Hoy estamos todos reunidos, hemos comido aquí en mi casa. No paro de ver lo guapos que son mis nietos y lo mayores que están, da gusto oírlos hablar, qué chispa deben tener, viendo como ríen todos, digo viéndolos, porque yo no los oigo, se partían de la risa con mis cosas. Me pide mi hijo la hoja en que escribo mi página, digo: no he escrito nada, no estaba inspirada, quería escribir sobre mi coche Mercedes de la clase A, y mi hijo me dice, pero mamá si eso ya lo has escrito, voy a tener que dejar de escribir porque cualquier día repetiré lo que ya he escrito.